Guía práctica
Tarjetas de visita: medidas, papel, acabado y legibilidad
La tarjeta de visita mide 85x55 mm por convención universal porque encaja en cualquier tarjetero y cartera, pero los formatos cuadrados de 55x55 mm o 65x65 mm se usan cada vez más en sectores creativos.
El papel de 350 g con laminado mate da el tacto profesional que se espera en una presentación comercial, mientras que el gramaje inferior a 300 g puede percibirse como endeble al entregarla en mano.
Qué revisar antes de imprimir
La tarjeta de visita es la pieza impresa que más se manipula y la que menos margen de error admite. Por su tamaño reducido, cada detalle cuenta: el peso del papel, la nitidez de la tipografía, el contraste entre el fondo y la tinta, y el acabado superficial determinan si la tarjeta acaba en la agenda o en la papelera.
La medida clásica de 85 x 55 mm está normalizada por ISO 7810 ID-1, el mismo formato que las tarjetas bancarias. Esto permite guardarla en fundas de tarjetero sin que sobresalga. Para un diseño diferenciador se puede optar por 90 x 50 mm, que es ligeramente más alargada, o por formatos cuadrados como 55 x 55 mm o 65 x 65 mm. La desventaja de los formatos no estándar es que no caben en carteras convencionales y requieren sobres a medida si se envían por correo.
El gramaje del papel marca la primera impresión al tacto. El mínimo recomendado para una tarjeta profesional es 300 g; por debajo se dobla con facilidad y da sensación de baja calidad. Lo habitual son 350 g, y para tarjetas premium se usa hasta 400 g o 450 g en papeles especiales como el algodón o el verjurado. El papel debe ser lo bastante rígido para no arrugarse en un bolsillo, pero no tanto como para que no se pueda escribir en el dorso con bolígrafo. El couché mate es la opción más versátil porque admite buena definición de impresión y se puede escribir encima. El couché brillo da colores más vivos pero la tinta del bolígrafo resbala. El papel offset sin estucar de alto gramaje ofrece un acabado artesanal muy valorado en despachos de arquitectura o estudios de diseño.
La legibilidad es el factor crítico en 85 x 55 mm. El texto mínimo recomendado para imprimir en CMYK es 6 puntos; por debajo de 6 pt las serifas y los trazos finos se pierden en el registro de impresión. Para fuentes sans serif finas (light o thin), no bajar de 7 pt. El nombre y el cargo deben tener el mayor peso visual, seguidos del teléfono y el correo electrónico. La dirección y la web pueden ir en un cuerpo menor, pero nunca por debajo de 5 pt. El contraste entre texto y fondo debe ser alto: negro sobre blanco es la combinación más legible; los textos en gris claro sobre fondo blanco o en blanco sobre dorado son ilegibles en condiciones de poca luz.
En cuanto al color, el modo CMYK es suficiente para la mayoría de las tarjetas. Si el logotipo lleva un color corporativo muy concreto (por ejemplo, un rojo Pantone 186 C o un azul Pantone 288 C), conviene imprimir ese color como tinta directa Pantone para garantizar la consistencia en toda la tirada. Una tarjeta a una tinta (un solo color sobre papel blanco o de color) es económica y elegante si el diseño lo permite. La impresión a dos caras cuesta lo mismo que a una cara en digital; en offset, el costo de la segunda cara depende del número de pasadas por máquina.
Los acabados añaden valor funcional y estético. El laminado mate protege la superficie de roces y huellas dactilares, y reduce los reflejos. El laminado brillo hace resaltar los colores pero marca las huellas con facilidad. Las esquinas redondeadas (radio de 3 a 5 mm) evitan que la tarjeta se doble en las puntas y mejoran la experiencia al tacto. La estampación en foil (oro, plata, cobre o holográfico) se aplica sobre el logotipo o el nombre para dar un relieve metálico que capta la luz. El relieve en seco o repujado crea una textura táctil sobre áreas sin tinta. El barniz UV selectivo se usa para brillar solo el logotipo sobre un fondo mate. La tinta de relieve o raised ink añade grosor a la tinta negra y simula la textura de la tipografía en relieve. Cada acabado adicional alarga el plazo de entrega entre 24 y 72 horas y añade un coste por plancha o por pasada de máquina.
Dudas frecuentes
¿Merece la pena usar un formato de tarjeta no estándar?
Los formatos cuadrados 55x55 y 65x65 mm destacan visualmente pero no caben en tarjeteros ni carteras convencionales, y requieren sobres a medida para envío postal. El 90x50 mm es una alternativa alargada que sigue entrando en fundas DL. Si la prioridad es que guarden la tarjeta, el estándar 85x55 mm ISO 7810 es la única opción segura.
¿Qué gramaje elegir según el uso de la tarjeta?
Para tarjetas que se entregan en mano y deben transmitir calidad, 350 g es el estándar profesional. Para tarjetas que se enviarán por correo (ej. tarjetones de eventos), 300 g basta y reduce el coste postal. Para tarjetas premium de alta dirección, 400-450 g en algodón o verjurado. Todos deben permitir escribir en el dorso con bolígrafo.
¿Cuándo elegir foil frente a barniz UV selectivo?
Foil (oro, plata, cobre) para logos y tipografía sobre papeles oscuros o de color, ideal para marcas de lujo. Barniz UV selectivo sobre couché mate para crear contraste brillo/mate en papeles claros. Ambos aumentan el coste entre un 20 y 50 %. Para tiradas de prueba, usa barniz UV que no requiere cliché. Para producciones de más de 500 tarjetas, el foil se amortiza mejor.
¿Qué radio de esquinas redondeadas elegir según el gramaje?
Radio de 3 mm para un aspecto suave en gramajes de hasta 350 g. Radio de 5 mm para un efecto más marcado. A partir de 400 g, el radio mínimo recomendado es 5 mm para evitar que el borde se astille. Radio de 10 mm da una forma casi ovalada, ideal para tarjetas creativas. El troquel de esquinas redondeadas tiene un coste único que se amortiza en tiradas de 500 o más.
Siguiente revisión
Siguiente lectura
Guias relacionadas para continuar
Si quieres seguir con el mismo tema, aqui tienes paginas cercanas que amplian la tecnica, comparan variantes o te llevan a la siguiente rutina.